Tu mente es una herramienta muy poderosa, que actúa de acuerdo con lo que le dices. Si crees algo posible, encontrará el camino para hacerlo realidad. Pero recuerda que es un proceso. Si se requirieron tus años de vida para grabar en tu mente lo que eres, piensas y sientes, tardará algún tiempo regrabar un mundo nuevo de posibilidades.
Hay personas que me dicen: ¿si yo creo que soy Supermán, voy a volar?… Les respondo con otra pregunta: ¿realmente crees que lo puedes lograr? Y aparece un silencio profundo. ¡Claro que no!
Recuerden que eso que queremos lograr debe ser creíble para nuestra mente. Las metas deben estar a nuestro alcance, de forma tal que para obtener resultados increíbles debemos poner metas que podamos lograr. Así vamos subiendo el listón poco a poco.
Hay que proyectar en la pantalla de nuestra mente la película que queremos ver hecha realidad en nuestra vida y llenarla de pequeños detalles que operan en tu interior, así:
• ¿Qué imagen quieres proyectar?
• ¿Cómo vas pensar?
• ¿Cómo vas a sentirte?
• ¿Como vas a caminar?
• ¿Como vas a hablar?
Debes empezar por un gran propósito y es que tu mente te vea como esa persona que deseas ser en pocos años. Recuerda vestirte como quieres proyectarte: si quieres ser el gerente, ¡vístete como si lo fueras! ¡piensa cómo si lo fueras, ¡siente como si lo fueras! ¡habla como si lo fueras! ¡capacítate como si lo fueras! y ¡trabaja como si lo fueras!… al final lo serás.
No te quedes viendo el presente, cree en la promesa de un mejor futuro para ti y para la humanidad porque es perfectamente posible.
No te etiquetes con un bajo precio, ERES MÁS VALIOSO DE LO QUE TE IMAGINAS. Recuerda que hay un gigante dentro de ti, que va a despertar poco a poco. Tan solo necesita que lo veas y que creas en él.
Si quieres proyectar la imagen de una persona segura, tus pensamientos hacia ti deben ser los de una persona segura, capaz de lograr resultados. Es necesario que te propongas alguna meta diaria en la que puedas experimentar esa sensación de logro, y vívela con intensidad. Así empezaras a experimentar ese sentimiento y cada vez será más y más familiar.
Camina con seguridad, erguido, triunfante, con la frente en alto y mirando a quienes van por ahí como diciéndoles: aquí voy yo, un ser humano maravilloso y exitoso.
Genera el hábito de hablarle a tu mente diciéndole las cosas positivas que piensas de ti. Pareciera una locura…y, en efecto, lo es; se necesita un toque de locura para generar cambios reales y positivos en nuestra vida. Qué tal si mientras conduces o te desplazas camino a tu trabajo decides decirte mensajes que te empoderen, como: soy atractivo, inteligente, prudente, emprendedor, un excelente trabajador, un gran amigo, gran hijo, gran esposo, excelente estudiante, etc, VÉNDETE A TI MISMO.
Cuando empieces la rutina de hablarte, no será tan sencillo, pero poco a poco tu mente se acostumbrará a escuchar que eres grande. Así lograrás abrir un surco neuronal en tu cerebro, el cual hará posible lo que hoy puedes pensar que es imposible.
No basta con que te hables, es necesario que cierres por momentos tus ojos y sientas: ¿cómo sería si alguien te dice que eres brillante, hermoso, bondadoso, carismático o cualquier otra cualidad que te enaltezca? Permite que te envuelva esa emoción, y súbele el tono. Los pensamientos sin emoción no generan cambios.
Usa palabras de esperanza y poder. Recuerda que cada palabra que emites tiene una fuerza enorme en tu vida. Sé cuidadoso con lo que hablas de ti. A veces decimos: es que soy indisciplinado, soy incapaz de hacer X cosa, vivo endeudado, soy malgeniado, soy lento, en fin, no hablamos bien de nosotros. Y cuando lo decimos es porque estamos convencidos de que así es; por esa razón, no generas cambios positivos en tu vida.
Haz una lista de eso que te dices, y al frente escribe frases que sean contrarias para que empieces a decírselas a tu mente de manera constante y repetitiva, hasta lograr que tu mente se convenza de que eres lo que dices.
¡Hay camino por recorrer así que empieza hoy mismo!

